La ansiedad es una emoción que prepara nuestro cuerpo para actuar. Aparece cuando nos anticipamos a cualquier reto o desafío, y le ocurre de vez en cuando a todas las personas. Fuera de control puede llevar a una ansiedad patológica.
La ansiedad se deriva del miedo que, como especie, nos ha mantenido alerta y a salvo frente a muchos peligros reales e imaginados. Explica por qué nos sentimos ansiosos antes de hacer una presentación en público o cuando vamos a pasar por un proceso quirúrgico.
Si tenemos algo amenazante que se aproxima queremos que pase rápido para afrontarlo o si podemos, lo evitamos. Es decir, esta sensación de alerta nos prepara frente a situaciones que percibimos como riesgosas o desagradables, y nos ayuda a superarlas o sobrepasarlas satisfactoriamente.
Entonces ¿Qué sería la ansiedad patológica? Cómo identifico que mi ansiedad se está volviendo problemática?
Cuando presentas un trastorno de ansiedad identificas muchos más riesgos en el entorno (posibles y poco probables) y los magníficas de una manera que los hace parecer incontrolables y solo te deja dos salidas: escapar o evitar la situación que se te está presentando.
Además, decimos que la ansiedad se vuelve problemática cuando su forma de expresarse es desregulada. Es decir, cuando la activación corporal se transforma en una crisis de ansiedad o un ataque de pánico ante amenazas que son o no reales.
Por ejemplo, si tengo fobia a viajar en avión muy seguramente al entrar a un aeropuerto mi cuerpo va a reaccionar de forma muy alterada. Podemos presentar síntomas como temblor, sudor, dificultad para respirar, agitación, taquicardia, incluso puedo presentar desmayos.
También se cataloga como patológica cuando afecta varias áreas de nuestra vida, impidiéndonos la cotidianidad y teniendo cadenas de pensamientos catastróficos y distorsionados frecuentes que nos impiden vivir con tranquilidad.

Hay muchas formas en que la ansiedad se manifiesta en patología. Algunas de ellas son las fobias específicas, es decir temor excesivo a estímulos determinados como animales, objetos o situaciones.
La fobia social, provocada por la ansiedad que produce socializar con otras personas, sea por creencias distorsionadas asociadas a nuestra forma de socializar o por déficit de habilidades sociales.
El Trastorno obsesivo compulsivo el cual promueve realizar acciones repetitivas para prevenir que llegue la amenaza. Y finalmente la ansiedad generalizada donde la ansiedad está presente en la mayoría de escenarios y áreas de la vida de una persona.
¿Cómo tratarlo?
Si identificas que tu ansiedad es problemática existen dos rutas de tratamiento. La primera es la Psicoterapia donde se busca identificar el origen y mantenedores de la ansiedad, combatir los pensamientos distorsionados y controlar la activación corporal.
La segunda ruta es el tratamiento farmacológico con acompañamiento de psiquiatría. En muchos casos se requiere que estos dos tratamientos ocurran en simultáneo para poder mitigar los síntomas ansiosos y tener herramientas para gestionar la ansiedad de la mejor manera.